Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 103
वायुः सञ्चरते देहे रसवृद्धिर्भवेद्ध्रुवम्।
vāyuḥ sañcarate dehe rasavṛddhirbhaveddhruvam|
El loto situado en el Brahmarandhra se llama Sahasrāra, el de mil pétalos. En el espacio de su centro mora la luna. Desde el lugar triangular, el elixir fluye sin cesar. Este fluido lunar de inmortalidad corre continuamente a través de la iḍā, llegando a la fosa nasal izquierda, donde los yoguis lo llaman el «Ganges».
El Sahasrāra, el loto de mil pétalos en la coronilla, es aquí presentado como sede de la luna y fuente del amṛta, el elixir de inmortalidad. Esta imagen lunar en el centro del cráneo no es decorativa: la luna simboliza el principio refrescante, nutritivo y luminoso que contrasta con el fuego solar del maṇipūra. El yogui que activa este centro accede a una fuente de néctar que literalmente sostiene la vida.
El «lugar triangular» (trikona) alude a una geometría sagrada dentro del loto coronario, asociada en la iconografía tántrica al triángulo invertido (yoni) que representa el poder creador femenino. El término rasa —traducido aquí como elixir— tiene un campo semántico amplio: jugo, esencia, sabor, emoción. En contexto fisiológico sutil, designa el fluido vital que impregna los tejidos y sostiene la conciencia.
La corriente de amṛta que desciende por la iḍā nāḍī hasta la fosa nasal izquierda describe un circuito de retroalimentación entre el polo superior (Sahasrāra-luna) y el mundo manifestado. Prácticas como khecarīmudrā buscan precisamente interceptar este flujo antes de que se «queme» en el fuego digestivo abdominal, preservando así la vitalidad del practicante.