Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 120
तस्य न क्षतिमायाति स्वशरीरस्य शक्तितः ।
tasya na kṣatimāyāti svaśarīrasya śaktitaḥ |
No le sobreviene daño alguno, gracias a la potencia de su propio cuerpo.
Este verso completa el pensamiento iniciado en el verso 119: quien experimenta la disolución de la mente por gracia divina queda protegido de todo daño, sostenido por la fuerza inherente a su propio cuerpo. La afirmación es notable porque sitúa la fuente de protección no en una entidad externa sino en la śakti del propio organismo, revelando la visión tántrica del cuerpo como depósito de poder sagrado.
El término śakti —poder, energía, potencia— aquí calificado por svaśarīrasya (del propio cuerpo), apunta a la doctrina tántrica del cuerpo como microcosmos divino. La raíz kṣati (daño, mengua, deterioro) es significativa: sugiere que la absorción mental en el centro superior produce una integridad corporal que trasciende la vulnerabilidad ordinaria. El cuerpo del yogui avanzado no es debilitado sino fortalecido por la práctica.
En el sistema de la Śivasaṃhitā, este verso forma parte de la descripción de los efectos de la meditación en los centros superiores. La idea de que la realización espiritual confiere invulnerabilidad física es recurrente en los textos del haṭhayoga y aparece también en el Yogabīja y en las Upaniṣads yóguicas. Lejos de ser una afirmación mágica, refleja la comprensión de que la armonización de los planos sutil y físico produce una salud y resiliencia extraordinarias.