Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 187

कैलासो नाम तस्यैव महेशो यत्र तिष्ठति ।

kailāso nāma tasyaiva maheśo yatra tiṣṭhati |

Ese mismo centro se llama Kailāsa, donde reside el Gran Dios Maheśa; el gṛhastha libre de méritos y deméritos, con los sentidos restringidos, alcanza la salvación.

El Kailāsa no está en el Himalaya —está en la coronilla del cuerpo sutil. Esta identificación es la inversión tántrica de la geografía sagrada: el gran peregrinaje no es externo sino interno. Quien sube a su propio sahasrāra llega a Kailāsa con más certeza que quien escala el pico nevado. El Maheśa (Gran Señor) mora en la cima de la propia conciencia.

Kailāsa es el nombre de la montaña sagrada del Himalaya identificada como morada de Śiva, Maheśa el Gran Señor (maha = grande, īśa = señor), tiṣṭhati permanece/reside. La descripción del gṛhastha ideal como «libre de méritos y deméritos» (pāpa-puṇya-vinirmukta) apunta hacia la realización no-dual donde la dualidad bien-mal queda trascendida.

La homología entre el Kailāsa exterior y el sahasrāra interior está implícita en el sistema de la peregrinación interna (antaryātra) del tantrismo. En la Kulārṇava Tantra y otros textos, el cuerpo es explícitamente mapeado como un campo de peregrinación donde todos los tīrthas (lugares sagrados) existen como centros de energía. El yogi no necesita viajar: cada práctica es un peregrinaje a la fuente.