Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 238
जप्तेन च द्विलक्षेण ये यस्मिन्विषये स्थिताः । आगच्छन्ति यथातीर्थं विमुक्तकुलविग्रहाः ।
japtena ca dvilakṣeṇa ye yasminviṣaye sthitāḥ | āgacchanti yathātīrthaṃ vimuktakulavigrahāḥ |
Repitiendo dos lacs, quienes están establecidos en cualquier ámbito vienen hacia él como peregrinos a un tīrtha, libres de los conflictos del kula (familia/linaje).
Con dos lacs de repeticiones, el campo de atracción del practicante se expande de lo personal a lo universal: personas de todos los ámbitos de la vida acuden espontáneamente, como peregrinos que sienten la llamada irresistible del tīrtha. Un tīrtha no atrae por propaganda sino por su naturaleza sagrada —el vado sagrado que facilita el cruce entre lo ordinario y lo divino.
Dvi-lakṣa = dos lakhs (doscientas mil repeticiones), viṣaye sthitāḥ = establecidos en su ámbito/dominio (viṣaya = campo, dominio, región de actividad), tīrtha = vado sagrado, lugar de peregrinaje, vimukta = liberados, kula-vigraha = conflicto familiar/de linaje (kula = familia, linaje, vigraha = conflicto, combate, también cuerpo).
La imagen del tīrtha como analogía del campo del yogui iluminado es una de las más ricas del texto. Los tīrthas de la India —Vārāṇasī, Prayāga, Gayā, Ṛṣīkeśa— atraen millones de peregrinos no porque la gente sea ordenada a ir, sino porque su campo energético acumulado durante siglos actúa como un imán para la búsqueda espiritual. El yogui que acumula doscientas mil repeticiones se convierte en ese tipo de polo de atracción.