Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 237
लक्षमेकं जपेद्यस्तु साधको विजितेन्द्रियः । दर्शनात्तस्य क्षुभ्यन्ते योषितो मदनातुराः ।
lakṣamekaṃ japedyastu sādhako vijitendriyaḥ | darśanāttasya kṣubhyante yoṣito madanāturāḥ |
El practicante que ha conquistado los sentidos y repite el mantra cien mil veces: a su sola presencia, los perturbados por el deseo quedan agitados — su campo de atracción se hace manifiesto.
La primera siddhi de la escala mantrátrica —cien mil repeticiones— produce irresistible magnetismo personal. El practicante cuyo prāṇa se ha concentrado a través de cien mil recitaciones con los sentidos dominados irradia una campo de energía que actúa directamente sobre la percepción sensorial de quienes se acercan. Este magnetismo no es buscado ni cultivado: emerge espontáneamente como consecuencia de la acumulación energética.
Lakṣa-eka = un lakh (cien mil), vijitendriya = el que ha conquistado los sentidos (vijita = conquistado, indriya = sentidos/órganos), darśana = presencia/visión (dṛś = ver), kṣubhyante = son agitados, yoṣita = mujeres (en el lenguaje de la época), madana-ātura = perturbadas por Madana (el dios del amor/deseo).
Desde una lectura contemporánea, el madana-ātura (los perturbados por el deseo) que se perturban ante la presencia del yogui representan la capacidad del campo de prāṇa purificado para resonar con el deseo latente en otros. El practicante se convierte en un espejo que amplifica lo que ya existe en el campo del observador. Esto explica el magnetismo de los gurus realizados: quienes los rodean sienten intensificadas sus propias aspiraciones más profundas.