Muṇḍaka Upaniṣad · 2.2.3
प्रणवो धनुः शरो ह्यात्मा ब्रह्म तल्लक्ष्यमुच्यते । अप्रमत्तेन वेद्धव्यं शरवत्तन्मयो भवेत्
praṇavo dhanuḥ śaro hy ātmā brahma tal lakṣyam ucyate | apramattena veddhavyaṃ śaravat tanmayo bhavet
Om es el arco, el Ātman es la flecha, Brahman es el blanco. Debe ser penetrado por el que no se distrae. Como la flecha, uno debe volverse uno con Eso.
Este es uno de los versos más célebres de las Upaniṣads, ofreciendo la poderosa metáfora del arquero para describir la práctica meditativa.
Praṇavo dhanuḥ — Om es el arco. El praṇava (Om) es el instrumento, la herramienta, el medio de propulsión. El arco transforma la energía potencial del arquero en movimiento dirigido. Así Om transforma la atención dispersa en concentración penetrante.
Śaro hy ātmā — la flecha es el Ātman, el Ser individual. No somos el arco ni el arquero: somos la flecha misma. La práctica nos lanza hacia nuestro destino verdadero.
Brahma tal lakṣyam — Brahman es el blanco. No es un objetivo externo sino nuestro propio fundamento. La flecha no viaja hacia algo ajeno sino hacia su origen. La paradoja: el buscador es lo buscado.
Apramattena veddhavyam — debe ser penetrado por el que no se distrae. Apramatta es la atención vigilante, sin descuido, sin distracción. La meditación requiere esta cualidad de presencia sostenida. Un momento de distracción y la flecha se desvía.
Śaravat tanmayo bhavet — como la flecha, uno debe volverse uno con Eso. Este es el fruto: la flecha, al alcanzar el blanco, no rebota ni permanece separada. Se vuelve una con él. Tanmaya — hecho de Eso, identificado con Eso. La realización no es observar a Brahman sino ser Brahman.
Esta metáfora condensa toda la práctica yóguica: instrumento (Om), proyectil (yo), destino (lo Real), método (atención), resultado (unión).