Prakaraṇa 6 · Verso 18

आत्मानम् आत्मना पश्यन् आत्मनि विश्वम् आत्मना । मुक्तो भवति निष्कामो न च किञ्चिद् विधीयते ॥

ātmānam ātmanā paśyan ātmani viśvam ātmanā | mukto bhavati niṣkāmo na ca kiñcid vidhīyate ||

Viendo el Sí-mismo con el Sí-mismo, el universo en el Sí-mismo con el Sí-mismo, se vuelve liberado, sin deseos, y no se prescribe nada más.

La repetición de ātman cuatro veces en un hemistiquio no es redundancia poética sino la expresión gramatical de la no-dualidad: sujeto, objeto, instrumento y locus son uno. El niṣkāma —desprovisto de deseo— no es amputación sino plenitud: donde no hay carencia, no hay deseo. El vidhi —precepto, obligación ritual— se desautoriza: no hay nada que ‘hacer’ porque no hay nada que ‘ser’ más allá de lo que ya es. Esta es la ‘gran liberación’ (mahāmokṣa) que no sigue a la muerte sino que es vivida cada instante.