Yamakavagga · Los pares · Gāthā 15

Idha socati pecca socati, pāpakārī ubhayattha socati; so socati so vihaññati, disvā kammakiliṭṭhamattano.

idha socati pecca socati, pāpakārī ubhayattha socati; so socati so vihaññati, disvā kammakiliṭṭhamattano.

Aquí se lamenta, después se lamenta: quien obra el mal se lamenta en ambos mundos. Se lamenta, se aflige, viendo sus propias acciones impuras.

Pāpakārī — quien hace el mal, quien actúa desde la oscuridad moral. El verso describe el efecto doble del acto impuro: idha (aquí, en esta vida) y pecca (después, en la siguiente existencia o en el momento inmediato del arrepentimiento). El tiempo budista no es solo futuro escatológico; pecca puede también referirse al instante siguiente al acto, cuando la conciencia registra lo que ha hecho.

Kammakiliṭṭhamattano — viendo sus propias acciones impuras: la fuente del sufrimiento no es un juez externo sino la conciencia propia. Quien actúa desde el egoísmo, el engaño o la crueldad lleva consigo el registro de ese acto. La memoria moral es la forma más íntima de consecuencia.

Vihaññati — se aflige, se atormenta: hay una cualidad de no-descanso aquí. La mente que ha actuado desde la impureza no puede asentarse; está continuamente perturbada por lo que sabe de sí misma. Esta perturbación es a la vez el sufrimiento presente y el impulso hacia el cambio.

La compasión budista ante el mal no es justificación sino comprensión de que quien actúa cruelmente ya está sufriendo, aunque no lo reconozca. La crueldad nace del sufrimiento y genera más sufrimiento.