Yamakavagga · Los pares · Gāthā 18

Idha nandati pecca nandati, katapuñño ubhayattha nandati; 'puññaṃ me katan'ti nandati, bhiyyo nandati suggatiṃ gato.

idha nandati pecca nandati, katapuñño ubhayattha nandati; 'puññaṃ me katan'ti nandati, bhiyyo nandati suggatiṃ gato.

Aquí se goza, después se goza: quien obra el bien se goza en ambos mundos. ‘He obrado bien’, se goza; y más aún se goza al ir a un estado superior.

El par luminoso del verso anterior. Nandati — se regocija, se deleita, encuentra gozo — tiene una cualidad más espontánea que modati del verso 16. Es el gozo que surge sin esfuerzo, como la fragancia de la flor que no necesita proclamarse.

Puññaṃ me katan’ti nandati — “He obrado bien”, se regocija: no como autoalabanza sino como la satisfacción pura de la congruencia. La mente sabe cuando ha actuado con integridad, con compasión, con honestidad. Ese saber produce una serenidad que ningún placer sensorial puede igualar.

Suggatiṃ gato — quien ha ido a un estado elevado: literalmente un reino superior en la cosmología budista; funcionalmente, la cualidad de mente que se vuelve habitual en quien practica el bien de manera sostenida. La mente se moldea por sus actos repetidos; quien actúa bien con frecuencia cultiva una mente que tiende naturalmente hacia el bien.

Este verso cierra el primer par del vagga 1 con una nota de esperanza profunda: el camino es practicable, los resultados son reales, y la alegría genuina no está al final del camino sino en el camino mismo.