Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 129

Sabbe tasanti daṇḍassa, sabbe bhāyanti maccuno; attānaṃ upamaṃ katvā, na haneyya na ghātaye.

Sabbe tasanti daṇḍassa, sabbe bhāyanti maccuno; attānaṃ upamaṃ katvā, na haneyya na ghātaye.

Todos tiemblan ante el castigo, todos temen la muerte. Poniéndote en el lugar del otro, no mates ni incites a matar.

Sabbe tasanti daṇḍassa — todos tiemblan ante el castigo: sabbe (todos) establece la universalidad del miedo. Sin excepción: humanos, animales, todos los seres sintientes comparten este instinto fundamental de autoprotección. Esta universalidad es la base de la ética de la no-violencia.

Sabbe bhāyanti maccuno — todos temen la muerte: el segundo universal — el miedo a la muerte. No hay ser condicionado que no lleve dentro este temor básico. Reconocerlo crea empatía inmediata: el ser que tienes delante tiene el mismo miedo que tú.

Attānaṃ upamaṃ katvā — poniéndote en el lugar del otro: upamā es la comparación, la analogía. Hazte analogía del otro — si yo tiemblo ante el castigo y temo la muerte, el otro también. Esta capacidad de colocarse en la perspectiva del otro es el fundamento de toda ética basada en la empatía.

Na haneyya na ghātaye — no mates ni incites a matar: la doble prohibición cubre tanto la acción directa (haneyya) como la instigación (ghātaye). La responsabilidad no se diluye por delegación.