Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 130

Sabbe tasanti daṇḍassa, sabbesaṃ jīvitaṃ piyaṃ; attānaṃ upamaṃ katvā, na haneyya na ghātaye.

Sabbe tasanti daṇḍassa, sabbesaṃ jīvitaṃ piyaṃ; attānaṃ upamaṃ katvā, na haneyya na ghātaye.

Todos tiemblan ante el castigo, a todos les es querida la vida. Poniéndote en el lugar del otro, no mates ni incites a matar.

Sabbesaṃ jīvitaṃ piyaṃ — a todos les es querida la vida: la variación respecto al verso anterior (129) es sutil pero significativa. Donde el 129 habla del miedo a la muerte, el 130 habla del amor a la vida. Dos caras de la misma moneda: el instinto de preservación tiene tanto un aspecto negativo (miedo) como positivo (amor a la vida).

La repetición de estos dos versos con variación mínima es pedagógica. El canon pāli usa esta técnica para que la enseñanza se grabe por repetición con matices que enriquecen la comprensión.

Attānaṃ upamaṃ katvā — poniéndote en el lugar del otro: el principio ético fundamental es idéntico en ambos versos. La empatía basada en la experiencia compartida es la base más sólida de la ética porque no requiere doctrina abstracta.

Este dístico (129-130) es uno de los fundamentos más citados de la ética budista de ahiṃsā (no-violencia). Su simplicidad es su fuerza: no necesita elaboración filosófica — la experiencia directa del propio miedo al daño es suficiente para comprender que el otro siente igual.