Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 132

Sukhakāmāni bhūtāni, yo daṇḍena na hiṃsati; attano sukhamesāno, pecca so labhate sukhaṃ.

Sukhakāmāni bhūtāni, yo daṇḍena na hiṃsati; attano sukhamesāno, pecca so labhate sukhaṃ.

El que busca su propia felicidad sin infligir violencia a seres que desean la felicidad, encontrará felicidad después de la muerte.

El par 131-132 funciona con la misma estructura que muchos pares en el Dhammapada: la acción dañina y su consecuencia (131), la acción beneficiosa y su consecuencia (132). La inversión del verbo — vihiṃsati (hacer daño) versus na hiṃsati (no hacer daño) — produce la inversión del resultado.

Na hiṃsati — no hace daño: la no-violencia (ahiṃsā) como camino hacia la propia felicidad. No es altruismo abstracto sino interés propio bien comprendido. La no-violencia es la vía más eficaz hacia el bienestar propio.

Pecca so labhate sukhaṃ — encontrará felicidad después de la muerte: la promesa es clara y condicional. El camino hacia la felicidad futura pasa por no dañar a quienes buscan el mismo objetivo que tú.

La lógica es transparente: si todos buscan la felicidad, y la violencia contra los buscadores de felicidad produce infelicidad para el agresor, entonces la no-violencia es el único camino racional hacia la felicidad. No hace falta ser altruista — basta con ser inteligente.