Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 133

Māvoca pharusaṃ kañci, vuttā paṭivadeyyu taṃ; dukkhā hi sārambhakathā, paṭidaṇḍā phuseyyu taṃ.

Māvoca pharusaṃ kañci, vuttā paṭivadeyyu taṃ; dukkhā hi sārambhakathā, paṭidaṇḍā phuseyyu taṃ.

No hables duramente a nadie; los que reciben palabras duras te responderán igual. Doloroso es el habla agresiva; la represalia te alcanzará.

Māvoca pharusaṃ kañci — no hables duramente a nadie: pharusa es áspero, duro, agresivo. La cuarta precaución del sīla budista se refiere al habla correcta, y aquí se concreta: no la palabra dura, no la agresividad verbal.

Vuttā paṭivadeyyu taṃ — los que reciben palabras duras te responderán igual: la dinámica de la reciprocidad verbal es predecible. El habla agresiva genera respuesta agresiva. Este es un ciclo que el practicante puede romper eligiendo no iniciar.

Dukkhā hi sārambhakathā — doloroso es el habla agresiva: sārambha es la confrontación, la provocación. El dolor no solo llega como represalia sino que el propio acto de hablar agresivamente produce tensión, estrés y agitación en quien lo hace.

Paṭidaṇḍā phuseyyu taṃ — la represalia te alcanzará: paṭidaṇḍa es el contra-castigo, la represalia. El ciclo de violencia verbal es autoperpetuante hasta que alguien decide romperlo. La práctica del sammā vācā (habla correcta) es precisamente esa decisión de no alimentar el ciclo.