Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 113
सिद्धानां दर्शनञ्चापि योगिनी दर्शनं तथा ।
siddhānāṃ darśanañcāpi yoginī darśanaṃ tathā |
También se obtiene la visión de los Siddhas y la visión de las Yoginīs; los Yakṣas, Rākṣasas, Gandharvas, Apsaras y Kinnaras sirven a sus pies y obedecen sus mandatos.
Este verso describe uno de los frutos más extraordinarios de la práctica avanzada: el darśana, la visión directa de seres de planos superiores. Los Siddhas —maestros perfeccionados— y las Yoginīs —potencias femeninas del cosmos— se vuelven accesibles al yogin que ha purificado su percepción. No se trata de fantasía, sino de una apertura genuina a dimensiones de la realidad normalmente veladas.
El término darśana (दर्शन) va más allá de ‘ver’: implica una presencia mutua, un reconocimiento. Las Yoginīs en la tradición tántrica son fuerzas cósmicas que habitan en los centros energéticos del cuerpo sutil. Los seres enumerados —Yakṣa, Rākṣasa, Gandharva, Apsarā, Kinnara— pertenecen a categorías de seres intermedios que pueblan la cosmología índica clásica.
En el contexto de la literatura tántrica, el dominio sobre estos seres no implica poder mundano sino una señal de que el yogin ha trascendido los límites ordinarios del ego. Textos como el Tantrāloka de Abhinavagupta describen encuentros similares como validaciones de la madurez espiritual, no como fines en sí mismos.