Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 152

तालुस्थाने च यत्पद्मं सहस्रारं पुरोदितम्।

tālusthāne ca yatpadmaṃ sahasrāraṃ puroditam|

El loto que se encuentra en el lugar del paladar, el Sahasrāra antes mencionado — su nombre es verdaderamente el monte Kailāsa, donde mora el gran Señor.

La identificación del sahasrāra con el monte Kailāsa es una de las correspondencias más poéticas y profundas del texto. Kailāsa, la montaña sagrada del Himalaya considerada morada de Śiva, se interioriza aquí como un espacio dentro del propio cuerpo del practicante. La geografía sagrada exterior se convierte en topografía interior: el peregrino no necesita viajar al Himalaya si puede ascender internamente.

El término tālusthāna (‘lugar del paladar’) señala una región anatómica precisa que en otras tradiciones se asocia con la caverna del brahmarandhra o el espacio detrás del ājñācakra. El loto sahasrāra ‘antes mencionado’ (puroditam) indica que el texto construye su cosmología interna de forma acumulativa, donde cada referencia enriquece las anteriores. Nakula, epíteto de Śiva mencionado en versiones ampliadas, alude a su naturaleza sin veneno o sin ilusión.

Esta ecuación entre el cuerpo sutil y la geografía mítica es característica de la tradición tántrica más amplia, donde el piṇḍa (microcosmos corporal) refleja el brahmāṇḍa (macrocosmos). La práctica que emana de este verso es la meditación en el cuerpo como paisaje sagrado: cada cakra es un lugar de peregrinación, y el sahasrāra es la cumbre nevada donde reside la conciencia absoluta.