Kaṭha Upaniṣad · 2.2.11

सूर्यो यथा सर्वलोकस्य चक्शुर्न लिप्यते चाक्शुषैर्बाह्यदोषैः । एकस्तथा सर्वभूतान्तरात्मा न लिप्यते लोकदुःखेन बाह्यः ॥ ११ ॥

sūryo yathā sarvalokasya cakśurna lipyate cākśuṣairbāhyadoṣaiḥ | ekastathā sarvabhūtāntarātmā na lipyate lokaduḥkhena bāhyaḥ || 11 ||

Como el sol, el ojo de todo el mundo, no se contamina con las impurezas externas que ven los ojos, así el Ātman interior de todos los seres, siendo uno, no se contamina con el sufrimiento del mundo, pues está más allá de él.

La metáfora del sūrya (sol) revela una verdad profunda sobre la naturaleza del Ātman: aunque ilumina y hace posible toda experiencia, permanece inmaculado por el contenido de dicha experiencia. El sol que revela objetos impuros no se ensucia con ellos; de igual modo, el Ātman que testifica el sufrimiento no sufre.

La palabra lipyate (se contamina, se adhiere) proviene de la raíz lip que implica contacto pegajoso. El Ātman es como el espacio: las cosas ocurren dentro de él, pero nunca lo manchan. El sufrimiento —el duḥkha del mundo— aparece en el campo de la mente y los sentidos, no en la naturaleza esencial del testigo.

Esta enseñanza es fundamental para la práctica del vairāgya (desapego). No implica negar el sufrimiento de los demás, sino comprender que nuestro verdadero ser nunca ha sido tocado por él. El yogui que realiza esta verdad puede actuar con compasión desde un lugar de paz inquebrantable, sin ser arrastrado por las turbulencias de la saṃsāra.