Bālavagga · El necio · Gāthā 66

Caranti bālā dummedhā, amitteneva attanā; karontā pāpakaṃ kammaṃ, yaṃ hoti kaṭukapphalaṃ.

Caranti bālā dummedhā, amitteneva attanā; karontā pāpakaṃ kammaṃ, yaṃ hoti kaṭukapphalaṃ.

Los necios de poco juicio van como sus propios enemigos, haciendo acciones malas que producen frutos amargos.

Amitteneva attanā — como su propio enemigo: una de las observaciones más psicológicamente agudas del Dhammapada. El mayor daño que puede hacernos alguien externo es limitado comparado con el daño que nos infligimos a nosotros mismos a través de acciones impulsadas por ignorancia.

Dummedhā — de poco juicio, de mente limitada. El necio no es quien carece de información sino quien carece de la capacidad de aplicar discernimiento a sus propias acciones y sus consecuencias.

Kaṭukapphalaṃ — fruto amargo: la imagen es concreta y física. Las consecuencias de las acciones impulsadas por ignorancia son desagradables cuando maduran, como el fruto del árbol amargo. No hay castigo externo — solo la ley natural de causa y efecto.

La responsabilidad que implica este verso es total. No hay un Dios que castigue ni una sociedad que condene — solo la continuidad natural entre acción e consecuencia. Esta visión libera de la culpa religiosa y responsabiliza desde la comprensión.