Bālavagga · El necio · Gāthā 67

Na taṃ kammaṃ kataṃ sādhu, yaṃ katvā anutappati; yassa assumukho rodaṃ, vipākaṃ paṭisevati.

Na taṃ kammaṃ kataṃ sādhu, yaṃ katvā anutappati; yassa assumukho rodaṃ, vipākaṃ paṭisevati.

No es buena la acción que habiéndola realizado uno se arrepiente, y cuya consecuencia se experimenta llorando con el rostro bañado en lágrimas.

Na taṃ kammaṃ kataṃ sādhu — no es buena esa acción hecha: el criterio de bondad no es la intención declarada ni el placer inmediato sino la resonancia posterior. ¿Cómo te sientes después de haberla hecho?

Yaṃ katvā anutappati — que habiéndola realizado uno se arrepiente: anutappati es el ardor del arrepentimiento, la quema interna de remordimiento. No el arrepentimiento religioso que busca absolución sino la señal interna de desalineación entre acción y valores profundos.

Assumukho rodaṃ — llorando con el rostro bañado en lágrimas: la imagen es patética en el sentido clásico — despierta compasión. El ser humano que llora sus propias acciones pasadas está atrapado entre lo que hizo y lo que sabe que debería haber hecho.

Este verso ofrece un criterio pragmático de ética: observar las consecuencias internas de las propias acciones. No como sistema de culpa sino como instrumento de aprendizaje. La práctica de sīla tiene como función precisamente evitar este sufrimiento del remordimiento posterior.