Daṇḍavagga · El castigo · Gāthā 140
Atha vāssa agārāni, aggi ḍahati pāvako; kāyassa bhedā duppañño, nirayaṃ so upapajjati.
Atha vāssa agārāni, aggi ḍahati pāvako; kāyassa bhedā duppañño, nirayaṃ so upapajjati.
O el fuego quema sus casas; y al disolverse el cuerpo, el ignorante renace en el infierno.
Aggi ḍahati pāvako — el fuego quema sus casas: la novena consecuencia es la destrucción del hogar por el fuego. En una civilización de estructuras de madera, el incendio era la catástrofe doméstica suprema.
Kāyassa bhedā duppañño nirayaṃ so upapajjati — al disolverse el cuerpo, el ignorante renace en el infierno: la décima y final consecuencia trasciende esta vida. Niraya es el infierno como estado de sufrimiento intenso post-mortem, condicionado por el karma acumulado.
La secuencia completa (137-140) progresa de lo inmediato (dolor físico) a lo diferido (infierno tras la muerte), creando una escalada de gravedad. El efecto retórico es acumulativo: diez consecuencias que cubren toda la extensión de la experiencia posible.
Esta enumeración no pretende ser una lista literal de castigos sino una descripción del campo de consecuencias que se abre cuando se maltrata a los inocentes. La violencia desata un proceso de deterioro que puede manifestarse de múltiples maneras, y ninguna de ellas es elegible ni evitable.