Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 33
दुरितेषु च पुण्येषु यो धीर्वृत्तिं प्रचोदयात्।
duriteṣu ca puṇyeṣu yo dhīrvṛttiṃ pracodayāt|
La inteligencia (dhī) que impulsa las funciones (vṛtti) tanto hacia lo vicioso como hacia lo virtuoso, esa soy Yo.
Śiva se revela como la inteligencia que subyace a toda función mental, tanto la que conduce al bien como la que conduce al mal. Esta declaración desafía la moral dualista: no hay un dios del bien opuesto a un principio del mal. La misma energía divina anima ambas tendencias, y el yogui que comprende esto deja de luchar contra sí mismo.
El término dhī designa la inteligencia superior —distinta del pensamiento ordinario— que dirige las vṛtti (modificaciones, funciones) de la mente. El compuesto duriteṣu ca puṇyeṣu une lo censurable (durita) y lo meritorio (puṇya) bajo un mismo principio animador. Śiva es la raíz de ambos, sin distinción moral.
Este verso resuena con la Bhagavad Gītā IV.7-8, donde Kṛṣṇa se manifiesta como la fuente de toda actividad cósmica. En el Śivasaṃhitā, Śiva asume esta función desde una perspectiva no-dual más radical: no hay división entre el impulso divino y la acción humana, entre lo sagrado y lo profano.