Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 34
सर्वं च दृश्यते मत्तः सर्वं च मयि लीयते ।
sarvaṃ ca dṛśyate mattaḥ sarvaṃ ca mayi līyate |
Todo es visto desde mí y todo se disuelve en mí. No existe nada aparte del Espíritu, y ese Espíritu soy Yo.
La declaración más solemne del capítulo: Śiva como origen y destino de toda existencia. No hay nada fuera de esta conciencia única. El verso no es poesía metafísica sino instrucción práctica: el yogui que realiza esta verdad deja de experimentarse como entidad separada y se reconoce como el campo mismo de manifestación.
El pronombre mat (de mí, desde mí) y el verbo līyate (se disuelve, se reabsorbe) son dos pilares del vocabulario de la cosmología śaiva. La disolución no es destrucción sino retorno: laya designa en el tantrismo la reabsorción del universo manifiesto en su fuente. Todo lo que emerge, regresa.
Esta enseñanza conecta directamente con la doctrina del Pratyabhijñā —el reconocimiento de uno mismo como Śiva— desarrollada por Utpaladeva y Abhinavagupta en el shivaísmo de Cachemira. El Śivasaṃhitā, aunque de tradición distinta, comparte esta visión radical: todo es la danza de la conciencia que se conoce a sí misma.