Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 35
जलपूर्णेष्वसङ्ख्येषु शरावेषु यथा भवेत्।
jalapūrṇeṣvasaṅkhyeṣu śarāveṣu yathā bhavet|
Como en incontables vasijas llenas de agua se ven muchos reflejos del sol pero la sustancia es una sola, así los individuos son innumerables pero el Paramātmā es uno.
La analogía de los reflejos del sol en el agua es una de las imágenes más antiguas y eficaces de la filosofía advaita. Un mismo sol genera innumerables reflejos sin multiplicarse ni dividirse. Del mismo modo, la conciencia única no se fragmenta al manifestarse en millones de seres: la multiplicidad es real como fenómeno; el sustrato es siempre uno.
La palabra śarāva (vasija, cuenco de barro) evoca humildad: el cuerpo-mente es un recipiente, no la fuente. Paramātmā (el Sí-mismo supremo) es el sol que se refleja en todos ellos. La metáfora implica que el problema no está en los recipientes —la individualidad no es el error— sino en confundir el reflejo con la fuente que lo genera.
Esta imagen del sol-agua aparece en el Māṇḍūkya Kārikā de Gauḍapāda y en numerosos textos vedānticos posteriores. En la tradición yoga que recoge el Śivasaṃhitā, la enseñanza tiene consecuencias directas para la práctica: la meditación que disuelve la ilusión del recipiente separado no destruye al meditador, sino que lo libera hacia su identidad oceánica.