Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 64
न खं वायुर्न चाग्निश्च न जलं पृथिवी न च ।
na khaṃ vāyurna cāgniśca na jalaṃ pṛthivī na ca |
Ni el éter, ni el aire, ni el fuego, ni el agua, ni la tierra son perfectos; solo el Espíritu lo es. Māyā es la madre del universo: cuando esta māyā es destruida, el mundo ciertamente no existe.
Māyā como principio cosmogónico fundamental: no hay creación sin ilusión. Este verso introduce el concepto central que operará en el resto del capítulo. El universo no es una creación de un Dios externo ni el producto de una materia primordial independiente: es la proyección de māyā sobre la pantalla de la Conciencia. Sin el velo, no hay mundo tal como lo conocemos.
La enumeración na khaṃ vāyurna cāgniśca na jalaṃ pṛthivī (ni éter, ni aire, ni fuego, ni agua, ni tierra) recorre los cinco elementos en sentido descendente —del más sutil al más denso— para negar que ninguno de ellos sea la realidad última. Māyā (ilusión, poder creador) se presenta aquí como viśvajananī (madre del universo): la potencia que genera la apariencia de multiplicidad.
El concepto de māyā en el Śivasaṃhitā no es exactamente el mismo que en el Advaita Vedānta de Śaṅkara. Mientras Śaṅkara la considera anirvachanīya (indefinible, ni real ni irreal), en el tantrismo śaiva māyā es una śakti —una potencia real de Śiva— que vela su naturaleza. Comprender māyā no es negarla sino reconocerla como el juego (līlā) de la Conciencia con sí misma.