Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 67
मायैव विश्वजननी नान्या तत्त्वधियापरा ।
māyaiva viśvajananī nānyā tattvadhiyāparā |
Solo māyā es la madre del universo; no hay otro principio según la comprensión real de los tattvas. A través de ella, ese Espíritu único aparece como hijo, padre, etc. El yogui destruye esta ilusión.
Māyā como principio cosmogónico único y suficiente. Este verso es la respuesta del Śivasaṃhitā a los sistemas pluralistas que postulan múltiples principios independientes. No hay materia primordial separada del Espíritu, no hay Dios creador externo a la conciencia: solo māyā —la potencia ilusoria del Absoluto— es suficiente para generar la aparente multiplicidad de seres.
El término viśvajananī (madre del universo, la que genera el mundo) da a māyā un carácter femenino y generativo. Tattvadhiyā (con comprensión de los tattvas, de los principios reales) señala que quien conoce la naturaleza real de los tattvas reconoce en māyā la única fuente. El Espíritu único (eka) parece diversificarse en padre, hijo, maestro, discípulo: diferenciaciones de un mismo ser.
La doctrina de que el universo es el ‘juego de māyā’ (māyā-vilasita) es fundamental tanto en el Advaita Vedānta como en el Shivaísmo tántrico. Sin embargo, ambas escuelas la interpretan de forma distinta: para Śaṅkara, māyā es inexplicable (anirvacanīya); para los tántricos śaivas, māyā es la propia śakti de Śiva desplegándose. El yogui que destruye māyā no aniquila el mundo sino el error de identificarse con él.