Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 69

अरिर्मित्रमुदासीनस्त्रिविधं स्यादिदं जगत्।

arirmitramudāsīnastrividhaṃ syādidaṃ jagat|

El mundo se presenta de tres maneras: como enemigo, como amigo, o como indiferente. Del deseo del Señor surgió la avidyā —la madre de este universo falso.

La subjetividad de la experiencia del mundo como señal de su naturaleza ilusoria. El mismo árbol es amigo para el pájaro que en él anida, enemigo para el hacha que lo tala, e indiferente para la roca que a su lado descansa. Si el mundo tuviese una naturaleza objetiva fija, todos lo experimentarían igual. La triple percepción revela que lo que llamamos ‘mundo’ es, en gran medida, una proyección.

Arirmitramudāsīna (enemigo, amigo, indiferente) son los tres modos de relación con el mundo. Esta tríada aparece en el Bhagavad Gītā VI.9 en el contexto del yogui ecuánime. Aquí tiene una función diferente: señalar la relatividad de toda experiencia mundana como argumento para su naturaleza ilusoria. El verso introduce además la cosmogonía: del deseo (kāma) del Señor surge la avidyā (ajñāna) que genera el universo falso.

La idea de que el universo surge del deseo divino (icchā) es central en el tantrismo śaiva. La creación no es un accidente ni una necesidad, sino un acto de voluntad libre (svātantrya) de la Conciencia que desea conocerse a sí misma a través de la multiplicidad. Avidyā es aquí el instrumento de esa creación: el velo que la conciencia se pone a sí misma para poder jugar el juego de la diversidad.