Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 70

प्रियाप्रियादिभेदस्तु वस्तुषु नियतस्फुटम्।

priyāpriyādibhedastu vastuṣu niyatasphuṭam|

La distinción entre lo agradable, lo desagradable y lo demás en los objetos es constante y manifiesta. De la conjunción del brahman puro con la avidyā surge el ākāśa.

La experiencia de agrado y desagrado como punto de partida cosmológico. Antes de hablar de elementos y creación, el texto ancla la cosmogonía en la experiencia vivida: la distinción priya-apriya (agradable-desagradable) es lo más inmediato. El mundo se nos da no como un objeto neutro sino como campo de atracción y repulsión. De esa dinámica psicológica hasta la cosmogonía más sutil, hay una continuidad profunda.

Priyāpriya (lo agradable y lo desagradable) son el primer par de opuestos que experimenta la conciencia encarnada. Vastuṣu (en los objetos) indica que la distinción no está en los objetos mismos sino en la relación que establecemos con ellos. Niyata (constante, inevitable) y sphuṭam (claro, manifiesto) sugieren que esta diferenciación es estructural en la experiencia mundana.

La cosmogonía que sigue —la conjunción del brahman puro con la avidyā produciendo el ākāśa (éter)— sigue el modelo del Taittirīya Upaniṣad y del Sāṃkhya. La secuencia emanatista va de lo más sutil a lo más denso: conciencia → avidyā → ākāśa → vāyu → agni → āpas → pṛthivī. El Śivasaṃhitā integra este modelo en su marco tántrico donde Śiva y Śakti son los polos del proceso creador.