Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 89

ईशाद्याः सकला देवा दृश्यन्ते परमात्मनि ।

īśādyāḥ sakalā devā dṛśyante paramātmani |

Todos los dioses —Īśvara y los demás— son vistos en el Paramātman. Los cuerpos y todos los objetos materiales son los diversos productos de la avidyā. El alma humana se reencarna desde el annamayakośa del padre, conforme a su karma pasado.

La cosmología desciende al ser humano concreto: de los dioses y los elementos a la reencarnación. Los grandes dioses son manifestaciones del Espíritu; los cuerpos y los objetos son productos de la avidyā; y la re-encarnación del jīva es el mecanismo por el que la ignorancia perpetúa el ciclo. Tres niveles de un mismo proceso: el Absoluto, el cosmos, y el ser individual.

Paramātmani (en el Espíritu Supremo, en el Ātman más alto) es el campo donde todos los dioses aparecen como figuras en una pantalla. Avidyājanita (nacido de la avidyā, producido por la ignorancia) califica a los cuerpos y objetos como productos de un proceso epistemológico, no ontológico. Annamayakośa (el envoltorio hecho de alimento, el cuerpo físico) es el primero de los cinco kośa —las capas de la experiencia humana—, y es el vehículo del jīva que se reencarna.

La doctrina de los cinco kośa (envoltorios: annamaya, prāṇamaya, manomaya, vijñānamaya y ānandamaya) proviene del Taittirīya Upaniṣad II. El annamayakośa —el cuerpo físico alimentado por los granos de la tierra— es el más denso y el más directamente ligado al karma. En el Śivasaṃhitā, el cuerpo no es obstáculo para la liberación sino su instrumento: los capítulos siguientes lo convertirán en campo de práctica yóguica.