Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 103

एतत्सिद्धासनं ज्ञेयं सिद्धानां सिद्धिदायकम्।

etatsiddhāsanaṃ jñeyaṃ siddhānāṃ siddhidāyakam|

Esta es la postura perfecta conocida como Siddhāsana, que otorga la perfección a los seres perfectos.

El texto proclama formalmente la identidad de la postura descrita: siddhāsana, ‘la postura de los perfectos’. El epíteto siddhidāyaka —‘que otorga siddhi’— no es mera retórica; en el universo conceptual del haṭhayoga, ciertas posturas se consideran vehículos de poderes y realizaciones espirituales, no simples posiciones corporales.

La raíz siddh- impregna el verso: siddhāsana (postura de los siddha), siddhānām (de los perfectos, genitivo plural), siddhidāyakam (dadora de siddhi). Este juego paronomástico no es accidental; subraya que la postura pertenece al dominio de los seres realizados y que su práctica sostenida conduce precisamente a ese estado. Jñeyam (‘que debe ser conocida’) indica transmisión de conocimiento, no mera descripción.

Los siddha son figuras paradigmáticas en las tradiciones tántricas y nātha: seres que han alcanzado la perfección espiritual y poderes sobrenaturales mediante disciplinas yóguicas. Que esta postura lleve su nombre y se diga que les otorga siddhi la sitúa en la cúspide de la jerarquía postural. El Haṭhapradīpikā (1.37-38) comparte esta valoración, afirmando que siddhāsana supera a todas las demás.