Kaṭha Upaniṣad · 1.1.13
नचिकेतस्तु कामानां त्वमग्रं मन्यस्व मा भूः ॥ ११ ॥
naciketastu kāmānāṃ tvamagraṃ manyasva mā bhūḥ || 11 ||
Oh Naciketas, tú has visto los deseos que son deseados. No seas débil.
Yama cambia de estrategia. Reconociendo que no puede sobornar a Naciketas con riquezas, intenta ahora usar la lógica invertida: sugiere que el niño ya ha probado los deseos (al pasar tres noches sin comer) y por tanto debería entender su naturaleza y no ceder ante ellos. El mandato mā bhūḥ (no seas) puede interpretarse como “no seas débil” o “no existas” (en el sentido de no caer en la ilusión).
El término kāmānām (de los deseos) aparece en genitivo plural, indicando que Yama se refiere a todos los deseos sensoriales en general, no solo a los que él ofreció. Esto amplía el alcance de la conversación: ya no se trata solo de riquezas específicas sino del principio del deseo mismo.
La palabra agraṃ (primero, principal, sumo) califica a Naciketas. Yama le reconoce su distinción: entre todos los que buscan bendiciones, Naciketas es único porque rechaza lo que otros aceptan sin cuestionar. Esta distinción lo hace digno del conocimiento más elevado.
Hay una ironía profunda aquí: Yama, quien intentaba debilitar la resolución de Naciketas con tentaciones, ahora le insta a no ser débil. Esto demuestra que el dios de la muerte ha sido conquistado por la firmeza del joven. El poder del discriminamiento espiritual (viveka) es mayor que cualquier poder mundano.