Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 104

सिद्धासनं सदासेव्यं पवनाभ्यासिना परम्।

siddhāsanaṃ sadāsevyaṃ pavanābhyāsinā param|

Siddhāsana debe ser practicada siempre y con devoción suprema por aquel que cultiva el dominio del prāṇa.

El verso dirige su prescripción a un practicante específico: el pavanābhyāsin, aquel que se dedica al cultivo del prāṇa mediante prāṇāyāma. Para este tipo de yogui, siddhāsana no es una opción entre otras sino la postura por excelencia, que debe cultivarse sadā —siempre, de manera continua— y con param, supremacía o excelencia.

Pavana (‘viento’, ‘aliento’) es sinónimo de prāṇa en los textos de haṭhayoga. Abhyāsin deriva de abhyāsa, práctica repetida y sostenida, término central en el Yogasūtra (1.12-13) donde se define como esfuerzo constante hacia la estabilidad. Sadāsevya combina sadā (‘siempre’) con sevya (gerundivo de sev-, ‘servir, frecuentar’), implicando una relación de dedicación casi devocional.

La vinculación entre siddhāsana y prāṇāyāma es funcionalmente precisa: la postura, al comprimir el perineo y mantener la columna erguida, crea las condiciones anatómicas óptimas para la circulación del prāṇa por los canales sutiles. No se recomienda siddhāsana para la meditación estática solamente, sino específicamente para quien trabaja activamente con la respiración como instrumento de transformación.