Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 65

यदा भवेद्धटावस्था पवनाभ्यासने परा ।

yadā bhaveddhaṭāvasthā pavanābhyāsane parā |

Cuando surge la ghaṭāvasthā en la práctica suprema del aliento, el sabio yogin que practica continuamente la dhāraṇā nunca muere en cientos de ciclos del gran Brahma. Tras esto, a través del ejercicio gradual, el yogin alcanza la niṣpattāvasthā, habiendo destruido todas las semillas del karma desde el principio.

La ghaṭāvasthā en el «ejercicio supremo del aliento» (pavanābhyāsana parā) es un umbral de inmortalidad relativa: el yogin que ha estabilizado esta etapa no muere en «cientos de ciclos del gran Brahma». Un ciclo de Brahma equivale a 311 trillones de años en la cosmología purānica. Esta hipérbole no es literal —es la forma en que los textos sánscritos expresan la categoría de la aparyantakāla, el tiempo sin límite perceptible.

La niṣpattāvasthā (el estado de consumación, de perfecta madurez) es la cuarta y última etapa del prāṇāyāma. Niṣpatti (de nis- + pat-, la caída hacia la perfección, la maduración completa) designa el momento en que el fruto cae del árbol —no arrancado por el esfuerzo sino maduro por su propio proceso interno—. El yogin en niṣpatti no practica yoga: es yoga.

La destrucción de «todas las semillas del karma desde el principio» —ādikarmabīja— es la promesa más radical del texto. Las bījas (semillas) son los karmas en estado potencial, no aún manifestados. Destruirlas antes de que germinen significa que no habrá nuevas vidas, nuevas experiencias, nuevos cuerpos. El yogin ha completado el ciclo y «bebe las aguas de la inmortalidad» —el amṛta que fluye desde la luna del cráneo hasta el sol del corazón.