Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 79

ततोऽभ्यासक्रमेणैव निष्पत्तिर्योगिनो भवेत्।

tato'bhyāsakrameṇaiva niṣpattiryogino bhavet|

Entonces, a través de la secuencia gradual de la práctica, surge la niṣpatti del yogin. Si el yogin puede permanecer aunque sea medio segundo con la lengua dirigida hacia arriba, queda libre de enfermedad, muerte y vejez.

La niṣpattāvasthā —el estado de consumación perfecta, la madurez completa— surge abhyāsakrameṇa (mediante la secuencia de la práctica), no mediante una revelación súbita ni por gracia especial. El Śivasaṃhitā es implacablemente gradualista: la transformación sigue una secuencia orgánica que no puede ser saltada. La gracia (anugraha) existe en el sistema śaiva, pero no como sustituto del esfuerzo sino como su complemento.

La afirmación de que medio segundo de khecarī produce liberación de enfermedad, muerte y vejez parece contradecir el gradualismo anterior. Pero hay que leerla en contexto: para el yogin que ha llegado a la niṣpattāvasthā, incluso un instante de práctica perfecta contiene la plenitud del camino entero. El tiempo de la práctica se ha comprimido hasta el punto en que un instante es equivalente a años de esfuerzo ordinario.

La libertad de la vejez (jaraā) y la muerte (mṛtyu) en la niṣpattāvasthā es en la filosofía tántrica de naturaleza ontológica, no biológica: el yogin no se vuelve biológicamente inmortal sino que su relación con el tiempo se transforma radicalmente. No que el cuerpo no envejezca —sino que el ser que habita el cuerpo ya no sufre la vejez como amenaza. La muerte puede ocurrir; el miedo a la muerte ha desaparecido. Y en el sistema tántrico, eso es prácticamente lo mismo que la inmortalidad.