Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 7
पुनः प्रलीयते तस्यां कालाग्न्यादिशिवात्मकम्।
punaḥ pralīyate tasyāṃ kālāgnyādiśivātmakam|
Quien practica Yoni Mudrā no es manchado por el pecado, aunque hubiera asesinado a mil brahmanes o dado muerte a todos los habitantes de los tres mundos.
La Yoni Mudrā confiere una protección kármica absoluta según este verso: ni el asesinato masivo de brahmanes —el crimen más grave en la ética védica— ni la destrucción de los tres mundos (triloka) pueden contaminar al practicante. La hipérbole es deliberada: comunica que la mudrā opera en un nivel que trasciende completamente la causalidad ordinaria del karma.
El término yoni designa la matriz, el origen primordial, la fuente de toda manifestación. En el contexto tántrico, esta mudrā no es meramente un gesto físico sino una identificación con la fuente misma de la existencia. La contaminación (doṣa) presupone una identidad separada que puede ser manchada; la Yoni Mudrā disuelve esa ilusión de separación.
La referencia a los brahmanes como víctimas paradigmáticas refleja el contexto brahminico en que se redactó el texto: el brahmahatyā (asesinato de un brahman) era considerado el pecado más grave e inexpiable. Usar este ejemplo extremo sitúa la eficacia de la práctica más allá de cualquier sistema de purificación ritual convencional.