Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 45
यः करोति सदाभ्यासं महावेधं सुगोपितम्।
yaḥ karoti sadābhyāsaṃ mahāvedhaṃ sugopitam|
Quien practica siempre el Mahāvedha bien guardado en secreto conquista la muerte; el yogui que bebe el néctar se iguala a los Siddhas.
Este verso cierra el ciclo del Mahāvedha con la promesa de mṛtyujaya —la victoria sobre la muerte— y la equiparación con los Siddhas, los yoguis perfeccionados que han alcanzado poderes supranormales. La práctica de tres horas diarias que el texto prescribe no es arbitraria: los sistemas tántricos estructuraban el tiempo en yāmas (períodos de tres horas), y tres horas representan un cuarto del ciclo diario.
Sugopita —«bien guardado, bien ocultado»— combina su- (bien) con el participio de gup- (proteger, ocultar). El adverbio sadā (siempre, en todo tiempo) establece la constancia como requisito esencial: no la práctica heroica ocasional sino la regularidad discreta. El superlativo implícito en sadābhyāsa sugiere que el Mahāvedha requiere una integración más profunda en la vida cotidiana que otras técnicas.
La identificación entre beber el néctar (amṛtapāna) y la igualdad con los Siddhas sintetiza la soteriología del texto: el néctar que destila el Mahāvedha no es simplemente una substancia fisiológica sutil sino el estado de conciencia no dual que trasciende la dicotomía vida-muerte. Los Siddhas en la tradición del Nātha yoga no son seres de otro mundo sino seres humanos que han realizado esta transmutación en sus propios cuerpos.