Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 52

उपविश्यासने वज्रे नानोपद्रववर्जितः ।

upaviśyāsane vajre nānopadravavarjitaḥ |

Sentado en la postura de vajra, libre de toda perturbación, el sabio debe unir con esfuerzo [la lengua] en el pozo del néctar. Esta mudrā, la más inaccesible, debe practicarse en un lugar retirado e imperturbable.

El «pozo del néctar» (sudhākūpa) al que la lengua debe ser unida es el espacio retrofaríngeo que conecta con la cavidad nasofaríngea, conocido en anatomía sutil como la abertura del brahmarandhra inferior. La lengua, extendida hacia atrás y hacia arriba mediante la práctica gradual del khecarī, toca y eventualmente penetra este espacio, entrando en contacto con el amṛta que gotea desde el loto craneal.

Vajrāsana —«la postura del rayo»— es aquí específicamente la postura base para la Khecarīmudrā, no la postura de rodillas moderna sino posiblemente siddhasana o sukhāsana estabilizada. Nānopadrava —«libre de diversas perturbaciones»— emplea nānā (diversas, múltiples) con upadrava (perturbación, calamidad, aflicción), subrayando que no es suficiente con una sola condición de paz sino la eliminación de toda clase de distracción. Vicakṣaṇa (el experto, el de visión aguda) designa al practicante que ha desarrollado la habilidad de observar el movimiento sutil del prāṇa.

La prescripción de nirjana deśa —lugar solitario, sin gente— para la Khecarīmudrā es más estricta que para los bandhas anteriores porque la práctica avanzada de esta mudrā induce estados de absorción (laya) tan profundos que el practicante queda vulnerable a perturbaciones externas. Los textos medievales como el Khecarīvidyā describen estados de trance cataléptico durante la práctica intensa.