Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 67
सिद्धायां योनिमुद्रायां किं न सिद्ध्यति भूतले । बन्धस्यास्य प्रसादेन गगने विजितानिलः ।
siddhāyāṃ yonimudrāyāṃ kiṃ na siddhyati bhūtale | bandhasyāsya prasādena gagane vijitānilaḥ |
Cuando se perfecciona la Yonimudrā, ¿qué no se logra en este mundo? Por la gracia de este bandha, el yogui conquista el viento en el espacio celeste.
La Yonimudrā —el gran sello que contiene la energía en la fuente uterina de la creación— reaparece aquí como el culmen de los logros del Mūlabandha perfeccionado. La pregunta retórica kiṃ na siddhyati es la tercera vez que aparece en el capítulo (después de los versos 4.43 y 4.62), funcionando como un refrán doctrinal que sella cada sección con la misma afirmación de omnipotencia.
Prasāda —«gracia, claridad, serenidad»— es un término técnico cargado: no es solo el «favor» del bandha sino su efecto esencial, la transparencia que la técnica produce en el cuerpo sutil cuando funciona óptimamente. Prasāda también describe la ofrenda comestible que retorna del altar tras haber sido presentada a la deidad: el bandha ofrece la energía hacia arriba y recibe de vuelta su efecto purificado.
Gagane vijitānilaḥ —«el que ha conquistado el viento en el espacio celeste»— describe el siddhi de control sobre el vāyu, la quinta gran fuerza cósmica. El «espacio celeste» (gagana) puede interpretarse en tres niveles: el espacio físico del cielo, el espacio interior del cuerpo (las cavidades corporales), y el cidākāśa (el espacio de la conciencia). Conquistar el viento en el espacio celeste significa estabilizar el prāṇa en los planos más sutiles de la experiencia, trascendiendo el movimiento ordinario de la mente condicionada por la respiración.