Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 115
एतद्ध्यानस्य माहात्म्यं कथितुं नैव शक्यते ।
etaddhyānasya māhātmyaṃ kathituṃ naiva śakyate |
La grandeza de esta meditación no puede ser descrita con palabras. Todos los frutos mencionados anteriormente, resultantes de la contemplación de los otros cinco lotos, se obtienen únicamente mediante el conocimiento de este único loto Ājñā.
El texto llega aquí a un punto de silencio elocuente: la grandeza del dhyāna sobre el ājñācakra trasciende la capacidad del lenguaje para contenerla. Esta declaración de inefabilidad no es retórica sino doctrinal: la experiencia de los planos más elevados de la conciencia escapa necesariamente a la articulación conceptual. Lo que sí se afirma es que este único centro contiene y supera los frutos de todos los demás.
El ājñācakra (आज्ञाचक्र), el ‘centro del mando’, situado entre las cejas, es el punto de convergencia de los canales iḍā y piṅgalā y el asiento de la voluntad transpersonal. El término māhātmya (माहात्म्य) —grandeza, gloria— pertenece al registro de los textos de alabanza (stotra), indicando que el autor adopta aquí un tono de reverencia más que de descripción técnica.
Esta síntesis final recuerda la estructura de los māhātmya intercalados en los Purāṇas, donde un lugar o práctica sagrada se declara superior a todas las demás. Dentro de la pedagogía del texto, funciona como un recurso de concentración: en lugar de dispersar la atención entre múltiples objetos de meditación, el practicante es dirigido hacia el punto donde toda la práctica converge.