Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 149
द्विदलध्यानमाहात्म्यं कथितुं नैव शक्यते ।
dvidaladhyānamāhātmyaṃ kathituṃ naiva śakyate |
La grandeza de la meditación en el loto de dos pétalos no puede ser descrita con palabras. El futuro se le revela, su mente se purifica; y aunque hubiera cometido los cinco grandes pecados, un solo momento de contemplación de esto los destruye.
El «loto de dos pétalos» (dvidala) es el ājñācakra, el centro energético ubicado en el entrecejo, entre las cejas. Es el chakra asociado con la visión interior, la intuición y el conocimiento directo (jñāna). Que su māhātmya —su grandeza o gloria— «no pueda ser descrita» es una afirmación apofática: hay realidades que trascienden el lenguaje y solo pueden conocerse por experiencia directa.
La expresión pañcamahāpātaka alude a los cinco grandes pecados de la tradición brahminica: matar a un brahmán, beber licor, robar, violar el lecho del gurú y asociarse con quienes han cometido estos actos. Su destrucción mediante un instante de contemplación del dvidala no implica impunidad moral, sino que señala la capacidad del ājñācakra activado para disolver las impresiones (saṃskāras) más profundas que condicionan la conciencia.
Este verso cierra una secuencia de meditaciones centradas en el ājñācakra y el Sahasrāra con una declaración de inefabilidad, un recurso literario frecuente en los textos tántricos para señalar el umbral entre lo comunicable y lo experiencial. La tradición reconoce que el lenguaje puede señalar hacia la práctica, pero que la transformación real ocurre más allá de toda descripción.