Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 148

राजयोगाधिकारी स्यादेतच्चिन्तनतो ध्रुवम्।

rājayogādhikārī syādetaccintanato dhruvam|

En el seno de la frente reside la luna de dieciséis dígitos, portadora de néctar y sin mancha. Que el practicante la contemple. Con práctica constante, la verá en tres días. Con solo verla, el practicante quema todos sus pecados, y sin duda alguna se convierte en digno del Rājayoga.

La luna de dieciséis kalās (ṣoḍaśakalācandra) es la luna llena por excelencia, símbolo de plenitud espiritual en la cosmología tántrica. Cada kalā representa una potencia o cualidad; la decimosexta es la más sutil y se asocia con la inmortalidad misma. Contemplar esta luna completa en el espacio del entrecejo es, simbólicamente, acceder a la totalidad de la conciencia.

El término rājayogādhikārī —«digno del Rājayoga», o «con derecho al Rājayoga»— es significativo. El adhikāra en la tradición india no es un mérito moral abstracto, sino una cualificación real, una capacidad que se desarrolla mediante la práctica. Este verso afirma que la contemplación de la luna purificadora genera precisamente esa capacidad, convirtiendo al practicante en un recipiente apto para los estados más elevados.

La promesa de que la visión interior de la luna se alcanza «en tres días» (tridine) de práctica constante no debe leerse como una afirmación literal de resultados garantizados, sino como un recurso retórico para transmitir la accesibilidad de esta meditación. Los textos de Hatha Yoga frecuentemente ofrecen plazos concretos para motivar la práctica sostenida, subrayando que los frutos son reales y próximos.