Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 200

यं दृष्ट्वा न प्रवर्तन्ते मृत्युसंसारवर्त्मनि ।

yaṃ dṛṣṭvā na pravartante mṛtyusaṃsāravartmani |

Viéndolo, uno ya no retorna por el camino del ciclo de muerte y renacimiento; repitiendo el mantra seiscientas mil veces, se convierte en el vehículo del poder y protector del mundo.

La visión (darśana) del supremo es irreversible: «habiéndolo visto, uno no retorna». Este es el punto de no retorno del camino espiritual —la nirvṛtti definitiva del ciclo de muerte y renacimiento. A diferencia de los estados meditativos temporales, esta visión restructura permanentemente la relación de la conciencia con la existencia.

Dṛṣṭvā = habiendo visto (gerundio de dṛś, ver, pratyakṣa), pravartante = retornan, vuelven a rodar (pra-vṛt = girar hacia adelante), mṛtyu = muerte, saṃsāra = ciclo de existencia, vartman = camino o surco. Seiscientas mil repeticiones (ṣaḍ-lākṣa) confieren el rol de loka-rakṣaka (protector del mundo).

El protector del mundo como ideal del yogui avanzado refleja la doctrina śaiva del jīvanmukta comprometido: quien ha alcanzado la liberación en vida y permanece en el mundo como fuerza de protección y gracia. Este ideal converge con el bodhisattva budista y anticipa la figura del guru iluminado como eje del orden cósmico. Las seiscientas mil repeticiones representan el umbral donde la práctica individual se transforma en servicio universal.