Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 43
तत्र नादे यदा चित्तं रमते योगिनो भृशम्।
tatra nāde yadā cittaṃ ramate yogino bhṛśam|
Cuando la mente del yogin se deleita profundamente en ese nāda, olvida todos los objetos externos y queda absorbida en él.
El verbo ramate —“se deleita”, “se complace”, de la raíz ram (alegría, juego, reposo en)— describe un estado de la mente completamente diferente al esfuerzo concentrativo habitual. La mente no forcejea con el nāda; se rinde a él con placer. Este punto de inflexión —cuando la práctica deja de ser trabajo y se convierte en deleite— marca el umbral entre dhāraṇā y dhyāna: la concentración se ha transformado en flujo meditativo espontáneo.
Tatra nāde —“en ese nāda”— es el nāda previamente descrito (verso 41): los sonidos internos que emergen durante śaṇmukhi mudrā. El calificativo bhṛśam (“mucho”, “profundamente”) intensifica la descripción: no se trata de un interés superficial de la mente sino de una atracción genuina, casi magnética. El citta (chitta) —la mente-conciencia—, que habitualmente salta de objeto en objeto, encuentra en el nāda algo que lo ancla naturalmente sin necesidad de coerción.
El layayoga basa todo su método en esta propiedad del nāda: su capacidad para absorber la mente (mano-laya) más eficazmente que cualquier otro objeto de concentración. El Haṭhapradīpikā lo describe así: así como una serpiente encantada por la música del flautista olvida morder, así la mente encantada por el nāda olvida su naturaleza errante. Este verso captura exactamente ese momento de encantamiento inicial donde la absorción comienza a suceder por sí misma.