Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 52
सिद्धेस्तदाविर्भवति सुखरूपी निरञ्जनः ।
siddhestadāvirbhavati sukharūpī nirañjanaḥ |
Cuando llega el éxito, aparece el Ser que es pura felicidad, sin mancha; y ese yogin alcanza el samādhi profundo olvidando los tres cuerpos.
Sukharūpin —“cuya forma es la felicidad”, “que consiste en alegría”— describe al Ser no como objeto de conocimiento abstracto sino como la experiencia más inmediata y directa posible: la propia felicidad que uno es, no la que se busca o se obtiene. Este es el ānanda de la fórmula sat-cit-ānanda: no un placer contingente sino la naturaleza misma de la conciencia cuando se conoce a sí misma. Nirañjana —“sin mancha”, de añjana (collyrium, la sustancia que tiñe)— subraya que esta felicidad es pura, no contaminada por condicionamiento.
Āvirbhavati —“aparece”, “se manifiesta”— es el verbo apropiado: el Ser no se crea como resultado de la práctica; se revela. La práctica no produce el ātman sino que elimina lo que lo ocultaba. Este punto es filosóficamente crucial en el Advaita Vedānta y en el Kashmir Śaivismo: la liberación (mokṣa) no es un logro sino un descubrimiento, el reconocimiento de lo que siempre estuvo presente pero era velado.
El olvido de los tres cuerpos (trayīśarīra) como condición del samādhi profundo es un tema recurrente en los textos yóguicos. En el sistema Vedānta, los tres cuerpos —sthūla (físico), sūkṣma (sutil), kāraṇa (causal)— corresponden a los tres estados de conciencia —vigilia, sueño con sueños, sueño profundo—. Trascenderlos equivale a alcanzar el turīya —el cuarto estado—, la conciencia pura que subyace y sustenta los tres sin ser ninguno de ellos.