Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 92
यं यं कामयते चित्ते तं तं फलमवाप्नुयात्।
yaṃ yaṃ kāmayate citte taṃ taṃ phalamavāpnuyāt|
Cualquier deseo que surja en la mente, ese fruto se obtiene; cuando el yogui fija su mente en este lugar secreto y se encoleriza, los tres mundos comienzan a temblar sin duda.
El Viśuddha cakra otorga el cumplimiento de todos los deseos, pero también transmite la energía del yogui hacia las dimensiones cósmicas. Incluso la ira —normalmente destructiva para la práctica— al surgir en un yogui establecido en este centro genera una vibración que sacude la creación entera. Toda emoción se vuelve fuerza universal cuando la conciencia opera desde Viśuddha.
Kāmayate es el verbo de desear/anhelar, citta la mente-conciencia en su totalidad, phala el fruto o resultado. El lugar secreto (guhya) mencionado es el Viśuddha cakra situado en la garganta, oculto a la percepción ordinaria pero abierto a quien ha purificado su percepción. «Los tres mundos» (triloka) son el cielo, la tierra y el inframundo.
Esta afirmación sobre la ira del yogui tiene paralelos en textos épicos como el Mahābhārata, donde ṛṣis como Durvāsas sacuden la creación con su cólera. En el marco tántrico, no se trata de promover la ira sino de indicar el grado de poder que el yogui adquiere: cualquier movimiento de su conciencia, incluso el perturbado, genera ondas de impacto cósmico proporcionales a su profundidad de absorción.