Kaṭha Upaniṣad · 1.1.25

यमवैतद्वरं वरं वरयामहे त्वद्धि नाग्निस्तृप्तः स्यात् ॥ १९ ॥

yamavaitadvaraṃ varaṃ varayāmahe tvaddhi nāgnistṛptaḥ syāt || 19 ||

Oh Yama, elegimos esta bendición. Elige. Por eso el fuego nunca se sacia.

La repetición de la primera bendición con ligeras variaciones sugiere que Yama ha estado intentando postergar o diluir la respuesta. Naciketas insiste: varayāmahe (elegimos, en plural incluyente) — su elección es firme e irrevocable.

La palabra vara aparece dos veces: primero como sustantivo (bendición), luego como imperativo (elige). Esta doble función crea un juego de palabras: Naciketas pide la bendición y simultáneamente insta a Yama a “elegir” revelar el conocimiento. El maestro debe elegir al discípulo tanto como el discípulo elige al maestro.

La razón final tvaddhi (por eso, por ti) reafirma la conexión entre maestro y discípulo. El fuego del conocimiento que Yama puede transmitir es específico a su naturaleza como dios de la muerte que conoce los secretos de ambos mundos. Naciketas reconoce esta autoridad única.

Desde el punto de vista del yoga, este verso representa la persistencia necesaria en la sadhana. El buscador debe insistir, no aceptar evasivas ni sustitutos. La mente (representada por Yama que intenta distraer) pondrá obstáculos, pero la determinación del buscador genuino prevalece.