Śvetāśvatara Upaniṣad · 4..2
तमसस्तु रजस्तस्मात् सत्त्वं यस्मात् प्रकाशकम् प्रकाशवच्च प्रकाशो यः स एष हृदि संस्थितः
tamasastu rajastasmāt sattvaṃ yasmāt prakāśakam prakāśavacca prakāśo yaḥ sa eṣa hṛdi saṃsthitaḥ
Del tamas surge el rajas, del rajas surge el sattva que es luminoso, y la luminosidad misma, la que es luz —Esa está establecida en el corazón.
Una descripción de la evolución de los guṇas: de la inercia (tamas) surge la actividad (rajas), y de la actividad purificada surge la luminosidad (sattva). Pero más allá de los tres guṇas está la Luz misma, el prakāśa que hace posible toda luminosidad. En nuestra práctica de yoga, esto nos recuerda que sattva es un medio, no el fin. La Luz última está “establecida en el corazón” (hṛdi saṃsthitaḥ) —no como objeto de contemplación sino como nuestra propia naturaleza. El corazón es el asiento de esta luminosidad trascendente.