Prakaraṇa 2 · Verso 23
न किंचिद् अस्ति चित्तेभ्यो ऽन्यच् चित्तेभ्य एव संभवात्
na kiṃcid asti cittebhyo 'nyac cittebhya eva saṃbhavāt
No hay nada aparte de la conciencia: del propio pensamiento surge todo.
Cittebhyaḥ —de los pensamientos, de las mentes— en plural, porque el texto reconoce multiplicidad aparente de cogniciones. Anyat: otro, diferente. No hay nada que no sea citta-vṛtti, modificación mental. Esto no es idealismo de Berkeley; no es que “ser es percibir”. Es más radical: ni siquiera hay “percibir” como acto de un sujeto. Hay citta que se manifiesta como sujeto-objeto-acto, tríada triputī que se disuelve en advaya, no-dualidad. Saṃbhavāt: por surgimiento, por emanación. Todo surge de citta, no como hija de madre, sino como onda de océano: la onda no “surge” del océano; la onda es océano en modo ondulante. El sādhaka que comprende esto experimenta un cambio en su relación con el pensamiento. No lucha contra pensamientos negativos; ve que son citta-vikāra, modificaciones que no tocan al modificable. No se aferra a pensamientos positivos; ve que son igualmente vṛtti. En esa ecuanimidad, samatva, surge la paz que no depende del contenido mental.