Prakaraṇa 2 · Verso 36
तथा देहे स्थित आत्मा देह-भावं न विन्दति
tathā dehe sthita ātmā deha-bhāvaṃ na vindati
Así el Ātman establecido en el cuerpo no encuentra la naturaleza de cuerpo.
Sthita —establecido— no implica localización espacial. El Ātman no está “adentro” del cuerpo como el alma cristiana en el pecho. Es deha-stha en el sentido de que el cuerpo aparece en el Ātman, como la ola aparece en el océano. El Ātman “contiene” al cuerpo, no al revés. Na vindati: no encuentra, no adquiere, no se convierte en. La naturaleza del cuerpo —nacer, morir, cambiar, sufrir— nunca toca al Ātman. Esto no es teoría abstracta; es experiencia meditativa verificable. Cuando la atención se sumerge en samādhi, el cuerpo puede estar inmóvil durante horas sin que el yogui “sienta” cuerpo. La prajñā revela que el cuerpo es dṛśya, objeto, no draṣṭṛ, sujeto. El que medita no es el cuerpo que medita; es la conciencia que se sabe a sí misma. Esta disociación no es psicótica; es viveka, discriminación correcta. El sādhaka establecido en esta visión vive en el cuerpo como quien vive en una casa: la usa, la cuida, pero sabe que no es ella.