Prakaraṇa 3 · Verso 14
निस्तरङ्गं यदा चित्तं निस्तरङ्गम् इवाम्भसः
nistaraṅgaṃ yadā cittaṃ nistaraṅgam ivāmbhasaḥ
Cuando la mente es sin olas, como el agua sin ondulaciones
El estado nistaraṅga —sin olas— no es el agua plana y muerta de un estanque abandonado. Es el océano en calma profunda, donde las olas no se han suprimido sino que no surgen como perturbación del todo. La mente ordinaria es cittavṛtti: la sustancia mente como movimiento, como inquietud perpetua. Patañjali define el yoga como nirodha de estas vṛttis (I.2), pero nirodha no es eliminación sino cesación de la identificación con el movimiento. Cuando la mente está nistaraṅga, sigue funcionando —percibe, discrimina, actúa— pero sin el remolino de la auto-referencia compulsiva. El Haṭha Pradīpikā (IV.4) compara este estado con la llama de una lámpara en lugar sin viento: no se extingue, no parpadea, arde estable en su propia naturaleza. La mente así quieta no es insensible; por el contrario, es la única capacidad de sensibilidad genuina, porque la agitación de las vāsanās ya no distorsiona lo percibido con la proyección de lo deseado y lo temido.