Prakaraṇa 3 · Verso 21

चित्तस्य सत्त्व-मात्रेण सर्वम् एतद् व्यवस्थितम्

cittasya sattva-mātreṇa sarvam etad vyavasthitam

Por la sola existencia de la mente, todo esto se establece

Aquí Vasiṣṭha articula una tesis que algunos malinterpretan como idealismo subjetivo: no que “la mente crea la realidad” en sentido voluntarista, sino que la experiencia de un mundo ordenado (vyavasthā) depende de la conciencia que lo testigua. El sattva —existencia, realidad, luminosidad— de la mente es condición, no causa eficiente. La montaña no surge del pensamiento, pero la “montaña como mi experiencia de montaña” no ocurre sin la mente. Esta distinción sutil evita tanto el solipsismo como el realismo ingenuo. La quietud revela que el mundo y la mente son co-emergentes: donde hay mundo experimentado, hay mente testigo; donde hay mente testigo, hay mundo experimentado. No primacía ontológica sino correlación irreductible. El Yoga Sūtra (IV.24) describe la mente como viśeṣa-darśina ātma-bhāva-bhāvanā-vinivṛttiḥ: la cesación de la tendencia a constituir la existencia del sí mismo mediante objetos particulares. Cuando esta tendencia cesa, el mundo no desaparece: se revela como nirvikalpa, indeterminado por las categorías del pensamiento.