Prakaraṇa 3 · Verso 40
निरालम्बम् इदं चित्तं निरालम्बेन शाम्यति
nirālambam idaṃ cittaṃ nirālambena śāmyati
Esta mente sin apoyo se aquieta mediante lo sin apoyo
Nirālambana —sin apoyo, sin objeto— describe tanto el método como el resultado. La mente ordinaria es sālambana: requiere objetos —sensoriales, mentales, conceptuales— para mantenerse ocupada, para sentirse existir. Cada objeto es ālambana —apoyo, soporte— sobre el que la mente construye su continuidad. Sin objetos, la mente ordinaria cae en pánico: busca distracciones, evoca memorias, proyecta fantasías. Pero esta búsqueda misma es el problema. Vasiṣṭha prescribe nirālambana no como privación sino como reconocimiento: la mente nunca necesitó apoyo. Es como el ave que, creyendo necesitar tierra bajo sus patas, nunca despliega las alas; o como el pez que busca agua sin ver que ya nada en ella. El nirālambana que aquieta es el mismo nirālambana de la mente: su propia naturaleza sin objetos. No que los objetos desaparezcan: se ven como apariciones en la mente, no como soportes externos. El Haṭha Pradīpikā (IV.49) describe el samādhi como nirālambana-prajñā —sabiduría sin apoyo—, donde no hay ni sujeto que conozca ni objeto conocido, solo el conocer mismo sin determinación. Esta no es oscuridad sino luminosidad pura: como el espacio no necesita apoyarse en nada para ser espacio, la mente quieta no necesita apoyarse en objeto alguno para ser mente. Simplemente es, y en ese ser, es śānti.